Alegrías, uno de los principales palos del flamenco.

septiembre 26, 2017

Quizás el rasgo más característico de las alegrías sea su compás, el cual comparte con la solea. Se cantan en tonalidad mayor, un rasgo bastante común en todas las cantiñas, con alguna excepción en determinados en la que se implementan variantes como los caracoles o las Córdoba.

En cuando a su estructura, las alegrías admiten la copla de cuatro versos octosílabos, que puede ir unida al juguetillo de tres o cuatro versos, que sigue la estela de la seguidilla clásica formada por copla y estribillo. A pesar de esto, no se tiene una estructura específica se suele realizar una sucesión de copla y juguetillo, que finaliza con una letra interpretada en un tesitura alta seguida también de un juguetillo final bastante rítmico. Dice según Rodríguez Marín las alegrías son ‘el más breve de los cantares españoles; sólo tiene dos versos, asonantados o aconsonantados, casi siempre de cinco sílabas el primero y de diez el segundo, y divisible este en hemistiquios iguales’.

Flamenco Female Dancer Dancing Alegrías

Un dato interesante acerca de las alegrías es que en la que posiblemente sea la primera grabación realizada de este género, realizada por Sebastián el Pena en el año 1909, acompañado en la guitarra por el Hijo del Ciego y al baile por La Macarrona; el propio cante lo definen como jaleo, demostrando así que los jaleos preceden a este tipo de cantiñas.

Otro aspecto bastante importante en las alegrías es el vestuario empleado por las bailaoras, que llevan un vestido largo hasta el tobillo terminado en unos volados y adornados con cintas o encajes. Las mangas pueden ser largas o cortas, abullonadas o con volados. Además, las bailaoras lucen, como de costumbre, hermosas mantillas, estas adornadas con bordados de flores y largos flecos. Los detalles que completan su vestuario son flores, peinetas, pendientes de coral y zapatos de tacón.